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viernes, 8 de enero de 2021

El Neomudéjar y la búsqueda del estilo nacional



"El estilo mudéjar, más propio que otro alguno, así por su origen como por su constitución, para representar en las regiones de las artes...los poderes del Estado... un arte sin igual capaz de satisfacer sin fastuosidad las mas nobles necesidades de la vida....el estilo mudéjar estaba llamado a ejercer influencia en la cultura española, influencia que llega hasta nuestros días tanto en las esferas arquitectónicas como industriales..."

En 1859 el historiador y crítico de arte José Amador de los Ríos (1818-1878) utilizó por vez primera el término mudéjar y lo hizo en su discurso de ingreso en la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando de Madrid, considerándolo como el tipo de construcción más propiamente español. 
(se puede acceder aquí al texto completo de, discurso):


También así lo manifestó Marcelino Menéndez Pelayo, como "único tipo de construcción peculiarmente español del que podemos envanecernos".

Arranca pues en ese momento, siglo XIX, una carrera por constituir este estilo arquitectónico como referente nacional (y que llegaría hasta principios del SXX), tal y como se estaba haciendo en otros lugares con el gótico y el neoclasicismo, como es el caso de la Inglaterra Vitoriana o el Segundo Imperio Francés.

Aunque el siglo XIX español y madrileño están igualmente caracterizados por el eclecticismo y los historicismos de todo tipo, como en toda Europa, el neomudéjar es el historicismo que mejor se identifica con lo genuinamente Español, tal y como hemos descrito, frente a los "revivals" que podríamos clasificar como internacionales (románico, gótico...), algo único de España y de Madrid como su capital.
 
Escuelas Aguirre. Madrid. Detalle decoración neomudejar
 

Reconocibles son en otros paises esas nuevas interpretaciones del gótico o el clasicismo, con sus "neos" como referentes de sus paises y su época, aún cuando no unicamente fuesen "suyos" esos estilos arquitectónicos, ni únicas esas neo-interpretaciones como referentes de la época, véase que en el llamado "estilo victoriano" (mas propiamente época victoriana) aunque predominando en gran medida el estilo neogótico, una buena parte de las construcciones seguían teniendo al clasicismo Palladiano como referencia. Veáse por ejemplo las referencias a este efecto en el "Victorian buildings of London 1837-1887" de Gavin Stamp y Colin Amery.
 
 
Estación ST. Pancras.Londres. Icono del estilo Victoriano.
 

 Ni tampoco lo fuera el impresionante barroquismo del II imperio francés compaginado con el neoclasicismo  higiénico y aséptico del Paris Haussmaniano de Napoleon III, donde gran parte de las construcciones religiosas eran a su vez neogóticas, sin olvidar  la impresionante reforma Vienesa con la Ring Strasse, donde el clasicismo imperial veía no obstante jalonar esta gran arteria que circunvala el centro de la capital del imperio Austro-Húngaro con edificios no solo neoclásicos, si no también neo-góticos, neo-renacentistas... (según el uso representativo del edificio)....

Opera de Paris. Icono del barroquismo del II imperio Francés.


Museo de historia Natural de Viena Icono del clasicismo del Imperio Austro Hungaro.


Pues si, a pesar de ello, y de que en cualquier guía turística o incluso arquitectónica de esas ciudades, o  en el pensamiento popular destaquen por sus "victorianas", "haussamanianas" o "imperiales" construcciones del S.XIX, Madrid es una vez más olvidada como el gran referente que si es, de un estilo que si es único, siendo el epicentro de esa búsqueda nacional de representación urbanística y arquitectónica, como capital y avanzadilla de la misma.

Plaza de Toros Monumental de Las Ventas. Madrid. Icono del Neomudejar


A partir de este momento, y con Madrid como punta de lanza, se construyen en España de forma sistemática todo tipo de edificios en estilo neomudéjar, y no solo los oficiales, que dan imagen al Estado y pretenden vertebrar la nación, si no todo tipo de construcciones como las Estaciones de ferrocarril, plazas de toros, teatros, ayuntamientos, colegios, residencias, hospitales, iglesias, conventos, cementerios, mataderos... también las fábricas y, esto especialmente en Madrid, edificios residenciales particulares.

La singularidad del estilo hace que en 1873 sea el modelo elegido para el Pabellón que iba a representar a España en la Exposición Universal de Viena de ese año. El proyecto fue realizado por Lorenzo Alvarez Capra, autor también de la iglesia de la Paloma de Madrid..

Pabellon Español Exposición Iniversal Viena 1873. Foto:El Independiente de Granada.

Decir además y como ya se discutía en el SXIX, que el mudéjar no es tan solo un estilo decorativo añadido a estilos arquitectónicos existentes, si no que la serie de conjunciones que en él se dan, tanto a nivel estructural como decorativo constituyen un estilo propio y único, como ya manifestó Fernando Chueca. O como indica Gonzalo M Borras, "El mudéjar no corresponde en sentido estricto ni a la historia el arte musulmán ni a la del arte occidental cristiano, ya que es un eslavón de enlace entre ambas, siendo un fenómeno singular de la historia del arte".
 
 
Virgen de La Paloma. Madrid. Foto:VirgendelaPaloma.es

 

A nivel estilístico, el arte mudéjar y por ende, el neomudéjar tiene dos principios inmutables sobre los que se desarrolla: el uso intensivo del ladrillo, tanto con una función constructiva, como con una función ornamental, ambas de una forma indisoluble. A su vez, otro de sus sellos característicos es la aparición de ritmos compositivos y series ornamentales  con reminiscencias y origen en los grandes monumentos hispano-musulmanes.
 
Calle Velazquez. Detalle edificio viviendas.
 
 

 
Plaza de Toros de las Ventas. Madrid Detalle de la Puerta Grande
 

El término mudéjar y por lo tanto, el de neomudéjar, ha dado lugar a confusiones y discusiones a lo largo de la histórica del arte, dado que lingüisticamente significa "aquel a quien se ha permitido quedarse". referente al colectivo de musulmanes que se quedaban en la España cristiana tras la ReconquistaEn el caso del arte mudéjar, no es este el colectivo responsable de este arte (o no el único) si no que es un estilo nuevo, que surge ya bajo el dominio cristiano de los territorios reconquistados y como fusión de elementos tanto musulmanes como cristianos, tanto a nivel decorativo (fundamentalmente musulmán, pero con un uso y finalidad distintos) como estructural (fundamentalmente cristiano, pero sin olvidar muchos elementos estructurales musulmanes) . Es por todo ello que se ha buscado sistemáticamente un término propio para este estilo "nuevo" y único, como fueron los términos "Románico Mudéjar" o "gótico mudéjar" que los historiadores del arte han desechado dado que suponen considerar unicamente a este estilo como decorativo, cosa que es claramente errónea.
 
Detalle fachada viviendas en calle Lagasca. Madrid. Bicromia decorativa.
 

Quizá la falta de visión "comercial" del pueblo español, frente al mercantilismo de otras sociedades occidentales, han llevado a esa ausencia de término más adecuado y a la falta de reconocimiento mundial tanto del estilo original como de sus neo-interpretaciones decimonónicas. No obstante, adecuado o no, el término "mudéjar" se ha ganado por si mismo el sitio en la historia de nuestra arquitectura. Y el neomudéjar, en una parte importante de la imagen del Madrid del siglo XIX y principios del XX, como podemos ver a continuación en algunos pocos ejemplos representativos, si bien la lista de edificios neomudéjares en Madrid es interminable (algunas veces mezclados con el historicismo al estilo Alhambra) y eso a pesar de las muchas destrucciones realizadas a lo largo del siglo XX (dificil no recordar el glorioso Palacio de Xifre en estilo historicista Alhambrista o la fábrica GAL)....
 
Desaparecida fabrica GAL Madrid (en Moncloa hoy edificio Galaxia).Foto: Urbancidades.

Desaparecido Palacio Xifre.Madrid.Hoy está Ministerio Sanidad.


Interior del desaparecido Palacio de Xifre.Madrid


Entre los arquitectos más destacados del neomudéjar, es quizá Emilio Rodriguez Ayuso el principal difusor del estilo. En las Escuelas Aguirre (1884) presenta su repertorio de soluciones ornamentales y decorativas.  
 
Escuela Aguirre, hoy Instituto Estudios Arabes. Madrid.
 
Torre de las Escuelas Aguirre. Madrid.
 

Otros muchos arquitectos como Jareño, el Marqués de Cubas, Velasco, Anibal Gonzalez, Jimenez Corera....aportaron sus obras a este estilo.
Son incontables los edificios de este tipo o que incluyen detalles neomudejares, veremos tan solo algunos ejemplos de cada tipo:
 
Estaciones de Tren, como Atocha y Delicias:
 
Estación de Atocha. Madrid
 

Fábricas, como la de Cervezas El Águila, obra de 1912 de Eugenio Jimenez Corera

Fábrica de Cervezas El Águila. Hoy rehabilitada como Archivo Histórico Regional.


Iglesias: Casi cada barrio de Madrid cuenta, al menos,  con un parroquia neomudejar, como la de San Fermin de los Navarros, de 1886  de Eugenio Jimenez Corera

Iglesia de San Fermin de los Navarros.


Residencias: Como ejemplo, la Residencia de la Fundación Fausta Elorz, a la que ya dedicamos una entrada:

Residencia de la Fundación Fausta Elorz


Periódicos, como la facha del Diario ABC, obra de 1896 del sevillano Anibal Gonzalez (autor de la Plaza de España de Sevilla):

Antiguo Diario ABC. Madrid.


Museos: Como ejemplo, el Museo e Instituto de Valencia de Don Juan, obra de 1889 de Enrique Fort, antiguo hotel residencia de D. Guillermo de Osma, que mezcla el historicismo árabe con un neomudejar rico en detalles:
























Pabellón neomudejar del Museo e Instituto de Valencia de Don Juan.Madrid


Edificios de viviendas:

Calle Velázquez



Calle Jorge Juan

Calle Lagasca

Calle Alcalá



Calle Alfonso XII


calle Velazquez


Calle Lagasca

 
 
Para más información:
 
-Cuadernos de arte español. História16. Gonzalo M. Borrás.

-Discurso Fddez de lso rios. Enlace

-Arquitectura neomudéjar madrileña de los siglos XIX y XX
 
-Arquitectura del SXIX. Alberto Daria Prícipe. Historia 16

 
 
 
 
 



miércoles, 29 de noviembre de 2017

La casa Isabelina : Orígenes, evolución y caracteristicas



Una de las imágenes urbana mas propias y personales de Madrid se muestra en la vivienda "Isabelina", con las calles formadas por hileras de edificios residenciales de esta tipología.

Calle de Felipe IV. Madrid.



Calle de Atocha. Madrid.


Aunque sin  pertenecer en la mayoría de los casos a la época histórica estrictamente considerada "Isabelina " (1843-1868), su estética se corresponde a las pautas clasicista e historicistas que se marcaban en el programa isabelino de dignificación de la imagen de la ciudad y desarrolladas en su mayor esplendor años después, dentro de la etapa histórica considerada como la  Restauración y tras la primera República.

Está tipologia madrileña, configura un sello característico de la ciudad, del mismo modo que lo hicieron tiempo atrás el neo-palladialismo en la casa georgiana londinense y sus hileras infinitas de columnatas estucadas, o posteriormente y contemporánea al caso madrileño, los bloques de apartamentos haussmanianos en Paris y sus grandes bulevares.


Hilera de casas "Georgianas". Eaton Place. 1830-1855. Londres.



Hilera de casas "Haussmannianas". Rue Jean de Bellay. Aprox.1870. Paris. 
Hilera de casas "Isabelinas". 1893. Calle Duque de Rivas. Madrid.

Con diferentes y múltiples variaciones, el típico edificio residencial madrileño de la época arranca sus mimbres estéticos en las normativas urbanísticas de Torija (1661) y Teodoro Ardemans (1719), pasando por las pautas de la Academia de San Fernando (1831),  los intentos de ordenanzas en la composición y ornato de fachadas de Mesoneros Romanos (1847) asi como de sucesivas  ordenes de regulación urbanística , hasta llegar en época isabelina a la Junta Consultiva de Policia Urbana de 1853 y al plan Castro (1857), sin olvidar nunca la influencia estética herreriana de Francisco de Mora y Juan Gomez de Mora.



Hasta mediados del siglo XIX los edificios de viviendas plurifamiliares eran, salvo algunos casos excepcionales, concebidos desde un punto de vista estrictamente funcional, sin demasiadas consideraciones estéticas y para uso exclusivamente de las clases sociales más bajas.


Ejemplo de vivienda pre-isabelina de 1834. Calle de Santiago.

Tal y como resumía Fernádez de los Rios, estas construcciones funcionales se componían de la siguiente forma:"Tres hiladas de silleria (las de ordenanaza) como base; fachada de ladrillo con huecos que, por su igualdad con las demás casas, parecían cortados con un sacabocados;alero y cornisa con canecillos de madera; revoque de almazarrón (o almadre: tierra rojiza usada para teñir) tapando el ladrillo malo y fingiéndolo mediano, o de ocre figurando piedra de Colmenar; jambas, impostas y cornisa también fingidas con brocha gorda; sencillos con rodapié de madera y, a veces, enoromes persianas de dos hojas, pintadas de verde chillón"1.


Ejemplo de vivienda pre-isabelina de 1836, Calle Union.


Este panorama anterior cambia a mediados del siglo XIX, con las casas "isabelinas".
Las primeras tipologías , que se van a repetir abundantemente sobre todo en zonas del  barrio de Salamanca,  se componen de una planta baja, con zócalo de piedra,  dedicada a locales comerciales, y las cuatro restantes a viviendas con balcones de barandillas de hierro forjado.



Edificios del primer "isabelino".Calle Villalar. Madrid.


La burguesia media impulsa este tipo de viviendas plurifamiliares, dejando ya de ser consideradas solo de uso del proletariado.

En este primer momento no se realizan todavía los miradores acristalados que llegarán a ser característicos de la vivienda madrileña de finales del s. XIX, realzándose las fachadas -enfoscadas o en ladrillo visto- con una decoración muy sencilla. Todavía hay en esta fase alguna reticencia al uso del ladrillo para la residencias de las clases acomodadas. Las viviendas suelen componerse  en torno a patios interiores . Ejemplo característico de esta primera etapa  es el conjunto unitario de la calle de Villalar, fechado en torno al 1863 (obra de Francisco de Cubas)



Calle Villalar. Madrid


Posteriormente, las fachadas se van enriqueciendo siendo clave la introducción de los característicos miradores acristalados, y ya sin renunciar al uso castizo del ladrillo, una vez que va desapareciendo la idea de que su uso corresponde unicamente a viviendas humildes.

Miradores en edificio calle Alcalá 75 con calle Cluadio Coello. Decoración clasicista.1890


Mirador en la calle Barquillo. 1880



Un buen ejemplo del primer modelo típico de edificio residencial isabelino con mirador es el bloque de viviendas para el Conde de Chacón (1881 c.Almirante 19 / c.Tamayo y Baus, 1), que ejemplifica el modelo que se estaba imponiendo y configurando el espacio de la época, en este caso la zona del barrio de las Salesas y Santa Bárbara. La decoración y los miradores presentan aún contención y sencillez en la decoración.




Se empieza a configurar así un entorno decimonónico, creando ese estilo único y personal, apoyado además en la búsqueda de un estilo propio tan anhelado por los arquitectos y las autoridades de la época, estilo que se busca no solo a través de las edificaciones singulares, sino de todas, incluidas las residenciales.



















 Este entorno llega a su máximo esplendor a partir de la década de los 70 del siglo XIX , especialmente en el periodo comprendido entre 1885 y 1900.






La estética del  edificio de vivienda madrileño en ese entorno va siendo cada vez mas cuidada y variada, cambiando poco a poco su habitual tendencia hacia el medievalismo italiano por un eclecticismo clasicista de variada procedencia , en un principio más orientado a los órdenes clásicos y renacentistas para después ir mezclando  cada vez con más frecuencia detalles del Neomudéjar y el Neogótico  y en ocasiones, el modernismo.


c. Velazquez 61/c. Ramón de la cruz. Detalle neo-mudejar. 1905

Ordenes clásicos entre miradores.


c. Juan de Mena 21.  Miradores enlazados con rica decoración. Detalles neo-mudejares en ladrillo. Año de 1888


Calle Prim esquina Barquillo.  Esquina de detalles  neomudéjares enmarcando tipicos  miradores .1899.
Calle del Barco.1882

Todo ello, sin olvidar las formas y ritmos en los huecos y balcones del típico palacio barroco madrileño (en la línea de los Mora y Pedro de Ribera).
Aún contando con tan diferentes variaciones y mezclas de estilo, toda la edilicia isabelina presenta unas lineas generales que permiten una unidad formal y estética.

Calle de Campoamor.

 El modelo típico madrileño de este último tercio del siglo XIX se compone de: piedra berroqueña en la planta baja y ladrillo en el resto de los pisos, con decoración de piedra alrededor de los balcones y alero desarrollado, balcones y miradores de hierro sobre fachada de ladrillo visto (con bicromía en muchos casos) decoración neomudejar, rico juego estético en los vanos, machones entre huecos, expresivos aleros corridos, rejería y azulejería en balcones .... una imagen propia y característica de la ciudad de Madrid.

Esquina Claudio Coello 17 con calle Conde de Aranda. 1888


Alero en la esquina de Principe de Vergara con calle Jorge Juan. año 1890.

Esquina calle Paimonte con Conde de Xiquena. Expresivo alero corrido.


Además de la introducción del mirador acristalado hay otro momento clave para el desarrollo masivo del estilo Isabelino, que es la introducción  en el último cuarto de siglo (entorno al 1885) de una nueva forma de enlazar los balcones de forma vertical, apoyándolos sobres las ménsulas del inmediatamente superior, consiguiendo un mayor vuelo además de una composición estilizada, con amplios huecos y muros de mínima sección 2.  Según Ramón Guerra de la Vega esta idea la inicia en Madrid el arquitecto José Marañon Gomez-Acebo, autor de gran parte del barrio de los Jerónimos. Este sistema permitía reducir los costes de la ornamentación sin renunciar a la imagen clasicista, unificando el voladizo del balcón superior con la coronación en guardapolvos del balcón inferior 2.



Calle Felipe IV 7. José Marañón. Ejemplo de nuevo modelo a en  la linea de balcones. 1900.


Calle Felipe IV nº5. Ejemplo contrario en linea de balcones. Imagen Palaciega con frontones curvos en cada balcon, Adaro y Berdiguer. 1887

El isabelino será un estilo que se desarrollará por toda la geografía del Madrid de la época, destacando especialmente en los barrios de Salamanca, Salesas, Jerónimos sin olvidar el centro histórico.


También los arrabales y la zona sur industrial desarrollan plenamente el estilo Isabelino, en muchos casos siguiendo una linea influenciada por la estética industrial, con fuerte presencia del ladrillo oscuro.

Avenida Ciudad de Barcelona esquina Gutenberg.



El estilo Isabelino va perdiendo fuerza una vez entrado el siglo XX,  y permanece  hasta aproximadamente los años 1920 en lenta decadencia, en algunos casos mezclándose con características y detalles de las nuevas tendencias del movimiento moderno y del art-decó, perdiendo poco a poco sus elementos fundamentales.
Los miradores empiezan a integrarse en la estructura del edificio, ocultando la ligereza del hierro que antes se mostraba y vuelve la tendencia a ocultar el ladrillo, enfoscando las fachadas o cubriéndolas con esgrafiados.

Año 1920. Miradores  integrados en la estructura.Se vuele a ocultar el ladrillo. C. Conde de Peñalver esquina Maldonado.

En próximas entradas, veremos algunas de la zonas de Madrid más destacadas y mejor conservadas del estilo Isabelino, así como algunos de los grandes arquitectos que lo desarrollaron. Veremos también detalles de su rica y variada ornamentación y por último indagaremos cómo la vivienda isabelina fue evolucionando y transformandose hasta llegar a su decadencia y desaparición.


Dedicado a mi padre, que nos enseñó a mirar, querer y disfrutar de Madrid.


Para más información:

-Normativa y Forma de Ciudad. Regulación de los tipos edificatorios en las ordenanzas de Madrid. Jose Mª Esquiaga Domineguez. 1990.Tesis doctoral. Universidad Politecnica de Madrid. Escuela superior de Arquitectura.
-1.Madrid. La capital se hace ciudad. Vol.2. Jose Luis Diaz de Liaño y Juan Enrqiue Diez Ortells. Ecobook.2016
-Arquitectura de fachadas en las casas unifamiliares en el siglo XIX. Aspectos visuales y decorativos. Julio A. Soler Ballesteros. Laboratorio de Arte.
-2.Madrid SXIX, tomos I y II. Ramon Guerra de la Vega.1993.
-Aquitectura y espacio urbano de Madrid en el siglo XIX. MAD. Ciclo de conferencias. 9-7 octubre de 2008. Ayuntamiento de Madrid. Museo de Madrid.
-Guía de arquitectura COAM. Tomos I  y II e introducción.
-Revista del Museo Romántico. Año 1999. Número 2.
-Revista del Museo Romántico. Año 2006. Número 5.
-http://urban-networks.blogspot.com.es/
-El hierro en la arquitectura madrileña del siglo XIX. Mª Rosa Cervera Sardá.UAH.Ediciones la Libreria.2006
-Un itinerario por el Madrid Isabelino de 1859 del liberal colombiano José Maria Samper. Ayto , Madrid. Instituto de Estudios Madrileños. Leoncio Lopez-Ocon1987.